AL VUELO-Cristrump

AL VUELO-Cristrump

Por Pegaso

¡Ya llegó! ¡Ya está aquí! El grande, el mamalón, el sacalepuntas. Cristrump.

La nueva religión ha nacido. Teniendo como evangelio la Inteligencia Artificial y a El Trompas como su profeta, el nuevo credo promete el paraíso en La Tierra.

Deberás cumplir con todos los mandamientos, de lo contrario, te mandará derechito a saludar al chamuco.

El principal de estos mandamientos es: No tendrás bombas nucleares ni beneficiarás materiales fisionables.

Fuera de ahí, la nueva religión cancela algunos de los mandatos del Antiguo Testamento, tales como “No matarás”, “no robarás” y “no mentirás”. Aquí se vale todo, porque el pueblo bueno y sabio de Gringolandia todo acepta y todo perdona.

No me explico yo, fuera de broma, cómo los gringos no han puesto de patitas en la calle al Trompas. Es incomprensible que un criminal confeso siga pedorreando la silla presidencial, siendo todos ellos la mar de pulcros y respetuosos de las leyes.

Solo una pequeña parte han salido a las calles para protestar, exigiendo la destitución, el impeachmen para este loco sujeto que tomó por asalto la Casa Blanca.

Ahora quiere obligar a las familias norteamericanas a sacrificar a sus jóvenes enviándolos a una truculenta guerra.

Pienso que la gota que ha derramado el vaso fue la tremenda ofensa que el propio Trompas asestó a millones de creyentes católicos al personificarse él mismo como Cristo.

No me vean así. Él mismo subió a sus redes sociales una imagen donde se le ve vestido con una túnica blanca y un cubrehombros rojo, muy similar a como se representa a Jesucristo en la imagenología cristiana

En dicha composición, generada por Inteligencia Artificial, se ve a El Trompas posando su mano derecha sobre la frente de un enfermo que, sospechosamente, tiene un gran parecido con su amigazo del alma, el judío ya fallecido Jeffrey Epstein.

Por cierto, en redes sociales se ha popularizado también la figura de un misterioso hombre que se pasea por Miami Beach, con el mismo tatuaje que el que Epstein tenía en su brazo derecho.

En el dibujo se ve que El Trompas trae una luz en la mano izquierda, mientras con la derecha transmite esa luz espiritual a la frente del enfermo, en tanto que varios hombres y mujeres observan con mirada fervorosa aquel “milagro”.

Como fondo, se ve una bandera de los Estados Unidos con una águila calva en vuelo. Entre las nubes, las figuras de soldados y aviones, acompañadas por un ser misterioso con una corona de picos y algo que parecen alas.

La imagen la subió el propio orate la noche del domingo, pero casi inmediatamente después la bajó.

Su “blasfemia” quedó plasmada a fuego en la mente de los pelos de elote, principalmente porque el propio hombre cheeto (por el rostro anaranjado) ya se peleó incluso con el Papa León XVI, a quien le dijo debilucho, protector de terroristas y hasta se atrevió a decir que gracias a él está al frente de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

Esto me recuerda que no hace mucho tiempo una sobrina de El Trompas se hizo viral cuando afirmó que Cristo era norteamericano, porque, de lo contrario, no hubiera escrito La Biblia en Inglés.

La locura ya es mal de familia. Locura que nos está arrastrando a todos al abismo, como aquel loco de la carta del Tarot que avanza hacia el precipicio mientras un perrillo faldero le advierte del peligro.

Termino mi colaboración de hoy con el refrán estilo Pegaso: “Vegetal arbóreo cuyo desarrollo ha sido sinuoso, está impedido de enderezar su tallo”. (Árbol que nace torcido jamás su tronco endereza).

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