Por Pegaso
¿Le resulta familiar la frase “encierro energético”? ¿No? Pues es algo que se está popularizando en los últimos días a consecuencia de la guerra en Irán.
Si no hay petróleo suficiente para mover la economía del mundo, el mundo sufrirá una profunda crisis, porque son los combustibles el elemento principal para el transporte de bienes y productos alimenticios.
Los conspiranoicos, que no descansan, están “alertando” de un nuevo encierro obligatorio, muy similar al que tuvimos durante el 2020 y 2021 con COVID 19.
En ese entonces, las autoridades sanitarias nos recomendaban usar cubrebocas, mantener la distancia y evitar en lo posible salir de casa. Esto permitió que el trabajo a distancia fuera la norma y las plataformas como Zoom y Live Facebook se hicieran populares.
Pues bien. De acuerdo con esos loquitos, más pronto que ¡ya! tendremos que volver a recluirnos en nuestra casita porque no habrá transporte, la gasolina estará carísima y no tendremos efectivo ni siquiera para ir a echarnos un café.
Se manejan fechas fatales. Por ejemplo, en La India y Bangladesh ya se está viendo un fenómeno alarmante: Miles y miles de personas en busca de combustible (gasolina y gas) para atender sus necesidades diarias.
Pronto habrá, dicen, escasez de alimentos y entonces, podría venir el caos.
En Europa ocurriría lo mismo a partir del día 10 de abril y en Norteamérica, el día 15.
Mientras tanto, la diplomacia parece que va perdiendo contra la locura. La coalición Estados Unidos-Israel buscan acabar con el régimen talibán a como dé lugar, y éstos, que cuentan con la ayuda de Rusia y China, están envalentonados y listos para llevar la guerra a territorio norteamericano.
Mientras tanto, el Estrecho de Ormuz permanece semicerrado. Cientos de embarcaciones con miles de toneladas métricas de hidrocarburos esperan el momento en que se abra el paso solo para aquellos buques de naciones que no están en guerra con Irán.
El “encierro energético”, si es que viene, será una consecuencia de esta guerra absurda. Absurda porque son las personas más pobres las que sufren sus consecuencias.
Los ricos no tienen ningún problema. Pueden irse de vacaciones al Caribe, a Hawaii o a cualquier otro destino turístico, pero a la raza mahuacatera sí le va a estar yendo muy mal.
Cuba es el espejo de lo que podría pasar al resto del mundo. En la isla caribeña no hay electricidad, no hay comida, no hay nada. Para ir a sus trabajos tienen que caminar grandes distancias. El que tiene una bicicleta puede considerarse afortunado.
“Disfruten la Semana Santa, porque después viene el “encierro energético”-advierten.
¿Puedes ser esto creíble en este momento, 3 de abril del 2026 en nuestro país, México?
Si empezamos a ver una campaña para racionalizar el uso de la energía eléctrica, o si empiezan a decirnos que el trabajo desde casa es mejor, ¡agárrense! porque ahí viene algo grande.
Yo, por lo pronto, voy a hacer changuitos para que finalmente se llegue a un acuerdo y se abra el pinche estrecho. Un estrecho por donde todos quieren pasar, y no es albur.
Viene el refrán estilo Pegaso: “Carece de mácula el aborigen…” (No tiene la culpa el indio…)

