AL VUELO-Vedettes

AL VUELO-Vedettes

Por Pegaso

Recién vi un video en una red social donde la propia Lorena Herrera dice y asegura que ella fue la primera mujer trans de México.

Sin embargo, dicho video fue generado por Inteligencia Artificial, reviviendo aquella afirmación que en el 2000 hiciera el conductor Facundo cuando tuvo una pelea de a mentiritas con la actriz, quien a su edad aún aguanta un piano en cada mano.

La verdad es que Lorena forma parte del vasto universo de actrices y vedettes que surgieron a la luz pública allá, entre los años sesenta y setenta, durante el llamado “Cine de Ficheras”.

Nombres como Tongolele, Sasha Montenegro, Lyn May, Olga Breeskin, Abril Campillo, Angélica Chain, Maribel Guardia, Rossy Mendoza, Gina Montes, Ana Luisa Peluffo, Princesa Yamal, Grace Renat, Lilia Prado, Lina Santos, Wanda Seux, Ninón Sevilla, Rubí Re y Thelma Tixou resuenan aún fuerte en el ambiente artístico nacional.

Claro que por supuesto que muchas de ellas ya están muy rucas o han entregado los tenis por diversas enfermedades, pero en su momento fueron estrellas rutilantes que alternaban con actores masculinos como Andrés García, Jorge Rivero, Jorge Luke, Sergio Goyri, Alfonso Sayas, Alberto Rojas “El Caballo”, “Capulina” e incluso enmascarados como El Santo, Blue Demon y Mil Máscaras.

Fue una época muy cachondona y simpática, que nos hizo pensar que aunque estuviéramos más feos que La Gilbertona, podríamos tener éxito con un bombón como Maribel Guardia.

Gina Montes salía bailando provocativamente (ese bailecito, comparado con los actuales, es para niños de pecho).

Fue el sueño líquido de muchísimos pubertos calenturientos de aquella época, que no apartaban los ojos de la pantalla cuando empezaba “La Carabina de Ambrosio” y luego se iban al baño a hurtadillas.

¿Por qué se le llama “cine de ficheras” a este género de películas?

Para empezar, la mayor parte de las tramas incluyen bailes o canciones interpretados en el ambiente de un cabaret.

Una fichera era una prostituta light. Una mujer que se dedicaba a sentarse en las mesas y hacerles plática a los borrachos para que bebieran más alcohol.

En las películas, el personaje femenino suele ser una fichera, que se hace amiga del protagonista y ambos pasan una serie de aventuras hasta que nace en ellos el amor, todo se resuelve favorablemente y terminan con un picorete de sacacorcho.

En la película “Pedro Navaja” (Pedro Navaja, por su título original. Estrenada en 1984. Dirigida por Alfonso Rosas Priego hijo. Protagonistas: Andrés García, Sasha Montenegro, Adalberto Martínez “Resortes”, Sergio Goyri, Maribel Guardia, Edgardo Gazcón y Ana Luisa Peluffo), el personaje principal es un padrote, chulo o proxeneta que explota a un grupo de mujeres.

Es el típico matón de barrio que protege su negocio y da mordidas a la autoridad para que lo dejen trabajar. Tiene amigos y enemigos. Algunos de estos últimos, envidiosos, pretenden eliminarlo.

Pero ninguno de ellos tuvo éxito. Pedro Navaja murió por los celos de su novia, interpretada por la entonces juvenil actriz Maribel Guardia.

Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar

con el tumbao que tienen los guapos al caminar.

Las manos siempre en los bolsillos de su gabán

pa que no sepan en cuál de ellos lleva el puñal.

Ahora sí que ni el diente de oro lo pudo salvar del despecho de una mujer. Ni modo. Esas eran las películas del “cine de ficheras”.

Vámonos con el refrán estilo Pegaso, cortesía de Pedro Navaja, cuando un judicial pretende marcarle la cara con un cuchillo: “En el rostro, negativo, ya que de ese sitio de mi anatomía es de donde obtienes tu sustento”. (En la cara no, porque de ahí es de donde comes).

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