Por Pegaso
Salen a la luz pública los supuestos juegos de la muerte u “olimpiadas” que realizan jefes del crimen organizado para distraerse y apostar grandes sumas de dinero.
Los “atletas” eran miembros de sus propias células o jóvenes que reclutaban en distintas partes del país.
Los enviaban a campos de entrenamiento donde los capacitaban para realizar las tareas propias del sicariato pero además, para participar en estos bonitos y divertidos juegos donde, si perdías, te daban chicharrón.
Esto me recordó aquella legendaria película llamada “Operación Dragón” (Enter the Dragon, por su título original en inglés. Estrenada en 1973. Director: Robert Clouse. Protagonistas: Bruce Lee, John Saxon, Ahna Capri, Shih Kien, Robert Wall, Jim Kelly, Ángela Mao y Bolo Yeung), donde un escurridizo traficante de drogas llamado Han organiza un torneo en una isla privada.
Como siempre, Bruce Lee les parte el trasero a los malos y cumple con su misión de obtener evidencias que hunden al imperio de Han, aunque este murió ensartado por su propia lanza.
También me hizo rememorar la película tailandesa “Ong-Bak: El guerrero Muay Thai” (Ong-Bak, por su título original. Estrenada en 2003. Director: Prachya Pinkaew. Protagonistas: Tony Jaa, Chethetwut Wacharakun, Petchthai Wongkamlao, Pumwaree Yodkamo y Rundrawee Borrijindakul), donde unos mafiosos apuestan en un ring clandestino de Bangkok.
Los participantes son los peleadores más rudos de Asia, sin embargo, un hombrecillo flaco y esmirriado que domina el antiguo arte del Muay Thai, quien anda buscando una reliquia de su aldea, les pone una madriza marca diablo.
O las dos películas de Jean Claude Van Damme intituladas “Contacto Sangriento” (Bloodsport, por su título original en inglés. Estrenada en 1988. Director: Newt Arnold. Protagonistas: Jean Claude Van Damme, Donald Gibb, Lea Ayers, Norman Burton y Bolo Yeung), donde un campeón gringo llamado Frank Dux se enfrenta a sanguinarios oponentes, o “Kickboxer” (Kickboxer, por su nombre original en inglés. Estrenada en 1989. Director: Mark DiSalle/David Worth. Protagonistas: Jean Claude Van Damme, Dennis Alexio, Dennis Chan y Michel Qissi), donde un brutal practicante de Muay Thai con una larga cola de caballo llamado Tong Po deja paralítico al hermano del protagonista. Éste, llamado Kurt Sloan, se entrena con un viejón al estilo de Karate Kid, quien lo pone al tiro para que pueda pelear utilizando el mismo estilo de lucha de su enemigo.
O ya que hablamos de “Karate Kid” (The Karate Kid, por su nombre original en inglés. Estrenada en 1984. Director: John G. Avidsen. Protagonistas: Ralph Macchio, Noriyuki “Pat” Morita, Elisabeth Shue, William Zabka y Rande Heller) , es justo mencionar el torneo mundial de Karate que nos presentó la serie de Netflix llamada “Cobra Kai” (Cobra Kai, por su título original en inglés. Estrenada la primer temporada en 2018. Creadores: Jon Hurwitz, Hayden Schlossberg y Josh Heald. Protagonistas: Ralph Macchio, William Zabka, Courtney Henggeler, Xolo Maridueña, Tanner Buchanan, Mary Mouser y Jacob Bertrand), donde los legendarios protagonistas de la primer película “Karate Kid”, Daniel Larusso y Johny Laurence viven agarrados de la greña, hasta que se unen para participar en un torneo mundial organizado por un gandalla ex maestro del dojo que da nombre a la serie.
No sé cuál de esas películas quisieron revivir los varones del crimen organizado, que tan necesitados estaban de emociones fuertes.
Si en estos momentos continúan con esas “olimpiadas” o juegos de la muerte, les tengo a un campeón, que es el macho alfa, el más chingón, el gorila lomo plateado, el sucesor directo de Chuck Norris. Me refiero, por supuesto, a Omar García Harfuch.
Apuesto tronchado a que se mete a cualquiera de los que le pongan enfrente, porque además, tiene una porra de correteables seguidoras de Facebook, Tik Tok e Instagram, además de las curvilíneas diputadas, senadoras y funcionarias federales que se pelan por aparecer a su lado en las fotografías oficiales.
Por eso termino mi colaboración de hoy con el refrán estilo Pegasiux: “Quien es excelente gallináceo en cualesquier corral de crianza emite sonidos guturales”. (El que es buen gallo, en cualquier gallinero canta).

