Al Vuelo-Hermanas

Al Vuelo-Hermanas

Por Pegaso

¡Nooooo! ¿En serio? ¿Alguien se creyó que la Presidenta Claudia Shikitibum y la querida y añorada actriz de moconovelas Adela Noriega son hermanas?
Que me perdone nuestra mandataria, pero no encuentro parecido alguno entre ambas. A menos, claro está, que Adelita se deje una cola de caballo y la vea desde lejos y en la noche.
Para estas alturas del partido, la conocida actriz Adela Amalia Noriega Méndez, retirada desde hace muchos años, debe tener ya unos 57 años, mientras que Claudia anda en sus 63 primaveras.
Una fue exitosa estrella de televisión en los noventa, la otra, activista juvenil e integrante de la izquierda mexicana.
Así que no existe ninguna similitud entre ellas. Pero gente sin oficio ni beneficio que busca explotar el morbo en las redes sociales, mediante el uso de Inteligencia Artificial, hizo correr el rumor de que son hermanas.
La cuestión no fue que la fake news se hiciera rápidamente viral, sino que logró la reacción del Gobierno de la República para desmentir tamaña zarandeja.
Y lo peor, que hubo millones de personas que se fueron como gato al bofe y empezaron a compartirlo en sus redes sociales para hacer mucho más grande la bola de nieve.
Pero, ¿quién es o fue Adela Noriega? Bueno, inició su carrera artística en 1984, en el conocidísimo programa televisivo “¡Cachún Cachún, ra, ra!”; posteriormente apareció en moconovelas como “Principessa” y “Juana Iris”.
Pero su mayor proyección vino a raíz de su papel protagónico en “Quinceañera”, junto con Thalía y otros conocidos actores y actrices jóvenes.
Fue muy sonado su nombre cuando se le relacionó con el entonces Presidente Carlos Salinas de Gortari, de quien se dijo, tuvo un hijo fuera de matrimonio. La versión nunca se confirmó, pero el chisme quedó fijo en la memoria colectiva de los mexicanos, es algo que ha acompañado a la actriz como una maldición y la obligó a retirarse parcialmente del espectáculo.
Sus últimas apariciones fueron en las moconovelas “La Esposa Virgen” y “Fuego en la Sangre”, en 2005 y 2008. A partir de ahí, ha hecho mutis y se ha convertido en la figura del espectáculo más enigmática y a la vez querida, por su prolongada ausencia del escenario artístico.
A la fecha, con casi un sesentón, ya debe tener sus arruguitas (no más que las de nuestra Presidenta Claudia Shikitibum, por supuesto).
Sin embargo, con todo y la edad, no hay punto de comparación. Sin ser completamente feyoya, Sheinbaum jamás se distinguió por tener un cuerpo de modelo o una cara hermosa, muy al contrario de la graciosa, frágil y casi angelical Adela Noriega, quien fue la fantasía y los sueños húmedos de muchos adolescentes y adultos de aquella época, hasta que llegó Salinas De Gortari y lo mandó todo al demonio.
Si bien con el uso de Inteligencia Artificial le pueden afinar la cara, quitarle muchas arrugas y levantarle los oclayos a Claudia, la idea de que compartan los mismos genes es tan ridícula como si dijéramos que El Chaparro Chuachenegger es carnal de Jason Momoa o de Chris Hemsworth.
No. No se vayan con la finta. En la época de los drones, de los superordenadores y de la Inteligencia Artificial, es necesario estar bien pilas para evitar que nos vean la cara de indio.
Por desgracia, resulta tan fácil engañar a los usuarios de las redes porque sus pocas neuronas se han quemado por estar todo el día pegados en la pantalla de su celular, que ya no saben cómo es la O por lo redondo.
Nos quedamos con el refrán estilo Pegaso: “Individuo que de motu proprio es mamífero bovino añoso…” (El que por su gusto es buey…)

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