AL VUELO-Rituales

AL VUELO-Rituales

Por Pegaso

¿En verdad nos sorprende que la gente de poder tenga rituales? Rituales que, según ellos, les garantiza que estarán protegidos por fuerzas misteriosas y que serán exitosos durante toda su vida.
Recién acaban de entrar los del FBI a la mansión de Epstein, donde hacían todo tipo de ritos con raros fetiches y símbolos esotéricos.
En México, tenemos el caso de Carmen Salinas y la élite de los artistas y políticos, que secuestraban niños para asesinarlos en ceremonias demoníacas y comer su carne, de acuerdo con testimonios que ya son del dominio público.
Todo hombre o mujer de poder tiene rituales. Es más, me atrevo a decir que todos, hasta los más humildes, realizamos alguna cábala para que nos vaya bien durante el día.
Hay quienes se encomiendan a Dios, otros le rezan a la virgen de Guadalupe, los mañosos se encomiendan a la Santa Muerte, al Santo Niño de Atocha, a Jesús Malverde, a San Nazario y últimamente, no sé por qué, a una imagen que se agregó a su santoral llamada Santa Claudia.
En las redes sociales sale un viejito barbón judío diciendo los “secretos” para ser ricos, entre ellos, algunas frases de la Torá que repiten cada mañana, invocando poderes místicos o mágicos.
Viendo que la gran mayoría de los hombres de poder en el mundo son judíos y tienen mucha lana, estoy tentado a pensar que eso da resultado.
Pero no. Lo que en realidad funciona es su pragmatismo, basado en lo que llaman el círculo del dinero: Generar, multiplicar, diversificar y preservar, reinvertir.
Los rituales no sirven para nada. Son costumbres que vienen desde muy atrás, de épocas sombrías de la Humanidad donde no se sabía, por ejemplo, de dónde venían las enfermedades y la gente tenía que ir con el brujo o chamán para pedirle algún encantamiento que le quitara aquel padecimiento.
Sin embargo, a pesar de los avances de la ciencia, muchos grupos de poderosos de la política, el espectáculo y hasta el deporte, se reúnen para hacer ritos que muchas veces rayan en lo absurdo y hasta en lo ilegal.
En la película “Ojos Bien Cerrados” (Eyes Wide Shut, por su nombre original en inglés, estrenada en 1999. Director: Stanley Kubrick. Protagonistas: Tom Cruise, Nicole Kidman, Madison Eginton, Jackie Sawiris y Sydney Pollack), se puede ver un ritual de la élite de Nueva York. En una fastuosa mansión se reúnen decenas de hombres y mujeres poderosos, ataviados con túnicas negras y máscaras de carnaval.
Entre inquietantes cánticos y una densa atmósfera, el rito finaliza con una multitudinaria orgía.
El protagonista logra infiltrarse, pero lo descubren, y a partir de ahí empieza una persecución que lo lleva al borde de la locura. Se las recomiendo. Está gratis en You Tube.
Volviendo a los casos más actuales, el de Epstein y el de Carmen Salinas, parece que la realidad ha superado la ficción.
En la película de Kubrick solo se trataba de una simpática ceremonia que tenía como finalidad la promiscuidad anónima de los ricos. En los dos casos reales, se afirma que hubo secuestro y hasta asesinato de niños.
Entre los actores y hombres de poder de Hollywood se habla de una sustancia llamada adenocromo que, inyectada, produce un efecto antienvejecimiento. Se extrae de la sangre de niños sometidos a sustos extremos.
Esa es una teoría de conspiración muy famosa, pero para mí que lo más frecuente que hacen todos esos personajes es someterse a sesiones de bótox y bisturí para estirarse los pellejos y verse más jóvenes de lo que son.
Hablando de rituales, todos los tenemos de una manera u otra, y van desde lo más sencillo, como persignarse todos los días hasta lo más oscuro, como el secuestro de infante.
Vamos con un ritual que todos los días realizo en esta columna. El refrán estilo Pegaso: “Cuando el afluente produce sonido significa que traslada líquido”. (Cuando el río suena es que agua lleva).

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *