AL VUELO-Corcholata

AL VUELO-Corcholata

Por Pegaso

Un tema que se ha hecho viral y que está horrorizando a todo México es la confesión de un recluso sobre los supuestos secuestros de niños para sacrificios rituales, y en el centro de este nuevo escándalo surge el nombre de la fallecida actriz y ex diputada Carmen Salinas.
Carmen Salinas, cachetoncita, con cuerpecito de tololoche, que en público hablaba toda modosita, como demostrando lo buena y santa que era, en realidad formaba parte de una red de tráfico de personas, principalmente de niños, con la complicidad de otras conocidas figuras del espectáculo y la política, si creemos en las palabras del pelón que purga actualmente una condena de 74 años en un conocido reclusorio.
Carmelita Salinas, en esta narrativa, es algo así como una suma sacerdotisa en los rituales donde se sacrificaba a niños pequeños.
En las redes sociales ya se está hablando que lo que ocurría en México es similar o peor al caso Epstein, en Estados Unidos, donde los potentados se iban a una isla a divertir con menores de edad secuestrados en diferentes partes del mundo.
Carmen Salinas tuvo una carrera cinematográfica muy larga y prolífica. Participó en la mayor parte de las películas de ficheras, en los años 60 y 70.
Casi todos sus papeles eran de borrachitas que acompañaban a los protagonistas, de ahí que se ganó el nombre de “La Corcholata”, por estar siempre pegada al pomo.
Sea o no verdad lo que dijo el tipo, se debe investigar. En México se reportan miles de niños extraviados cada año, y a pesar de que casos como el de “Las Poquianchis” son recordados con horror, lo que se está revelando ahora es algo mucho más grave y espantoso.
Sí. El pelonete dice que él era uno de los que proveían de niños a ciertos personajes para que estos los sacrificaran en rituales.
Abundan en este momento los videos de un podcast que dirige una periodista y abogada, donde entrevista a ese sujeto.
Dice que trabajaba para el gobierno -que gente del gobierno, alrededor del 2008, cuando estaba Felipe Calderón como Presidente-, le encargaban ese tipo de trabajos y otros más. “Yo trabajaba para el gobierno”-asegura.
Y, pues bueno. Si lo que se ha salido a la luz pública es verdad, si el contenido de ese podcast no es algo actuado o preparado -como en los programas de Rocío Sánchez Azuara o como el que tenía la propia Carmen Salinas-, habría que ver si la Fiscalía General de Justicia arranca alguna investigación sobre las personas que supuestamente están involucradas en ese espantoso delito que es el secuestro de infantes y su sacrificio ritual.
No es algo para ignorar.
Durante muchos años se ha sabido que existen situaciones turbias en el mundo del espectáculo y la política.
El caso más claro es el del catálogo de artistas, a veces menores de edad, que se vendían a quien pudiera pagar el precio.
También la rifa de cantantes en los palenques y eventos de feria, como Maribel Guardia y Olga Breeskin.
Ya sabemos que no todo es glamour en el mundo del espectáculo y la política, sino que hay rincones muy obscuros que se tapan con dinero y poder, a veces, callando para siempre a aquellos que meten las narices donde no deben.
Apenas se descubrió la punta del iceberg. Seremos testigos en los siguientes días, semanas y meses, si en base a las denuncias presentadas por ese podcast las autoridades actuales hacen algo o evidencían una complicidad con ese submundo que muy pocos conocen.
Los dejo con el refrán estilo Pegaso: “Con moneda corriente danza el cadrúpedo de la familia de los cánidos”. (Con dinero baila el perro).

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