Por Pegaso
He visto, escuchado y leído en los últimos días dos posturas completamente antagónicas de lo que ocurrió el pasado 22 de febrero con el ajusticiamiento, que no asesinato, del poderoso líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, conocido como El Mencho.
Los chairos, los que apoyar el régimen político actual, defienden a los narcos, en tanto que los fifís o conservadores aplauden la intervención gringa en México.
Los ciudadanos de a pie, los que no somos partidarios de uno ni de otro, estamos contra la espada y la pared.
Vi un infograma que decía: “Si usted es opositor… No sea miserable. Si usted es opositor y asegura que el operativo que liquidó a Nemesio Oseguera Cervantes “Mencho” fue gracias a Estados Unidos y a Trump sepa que no le falta el respeto a Claudia Sheinbaum o al gobierno mexicano, le falta el respeto a los soldados y guardias nacionales que dieron la vida para que usted pueda estar seguro. La sangre que se derramó fue mexicana, que sea opositor no lo obliga a ser miserable”. Y firma un tal Manuel Pedrero Solís, de una organización llamada Espacio Libre.
Y tiene razón. El país está dividido, porque si algún efecto visible dejó el anterior gobierno de López Obrador fue la división del país.
Ahora somos chairos y fifís. Progresistas y conservadores.
A nadie le importa que los sanguinarios grupos de la delincuencia organizada masacren, violen, desaparezcan personas, que tengan postrado a todo un país e hincado a los gobiernos federal, estatales y municipales.
Lo que importa es que los hechos refuercen nuestra narrativa.
Si yo soy de la oposición, debo decir que el crimen organizado creció con el gobierno de López Obrador por su política de abrazos, no balazos, y cuando el país está ardiendo por operativos como este, estoy obligado a afirmar que también es culpa del régimen morenista.
Y si simpatizo con la Cuarta Transformación, debo culpar de todo al PAN y al PRI, porque durante su mandato fue que nació el CJNG y demás organizaciones criminales.
También debo condenar la evidente e intolerable intervención norteamericana en temas que solo competen a los mexicanos. Nuestros narcos son nuestra responsabilidad y ningún país extranjero puede venir a molestarlos en nuestro territorio.
Vi un genial cartón del monero Chelo donde está un soldado mexicano con una metralleta y detrás de él, la figura del tío Sam, ataviado con los colores de su bandera y el clásico sombrero tipo chistera que le dice al oído: “Él es el que me vende la droga y me compra armas”.
Yo pienso que todos los mexicanos debemos estar en el mismo canal. ¡Qué importa si recibimos ayuda del exterior para acabar con el grave, enorme problema del crimen organizado! Primero hay que acabar de tajo con una calamidad y luego le seguimos con la otra.
Es como dijo un chairo en un meme de Facebook, cuando, convencido por el peso de las evidencias, admitió que en el actual gobierno federal y en el partido en el poder, MORENA, hay corrupción: “Primero, hay que acabar con el PRIAN, después ajustamos cuentas con MORENA”.
¡Es lo mismo! Primero, acabar de tajo con el cáncer social que nos afecta a todos y ya después, si el vecino país del norte quiere su tajada, veremos como obtener también provecho de eso.
Yo, Pegaso, no estoy a favor de intervencionismos, aunque sí de cooperación. Me alegro que se haya realizado un operativo de la magnitud del que vimos, aún cuando se haya hecho con inteligencia y apoyo logístico gringos.
Si se sigue con esto, pronto los grupos criminales estarán contra la pared y no tendrán más remedio que negociar para dedicarse exclusivamente a su negocio, sin molestar a la gente como sucedía en gobiernos priístas, de Salinas para atrás, o como sucede en el mismo Estados Unidos, en Europa y en Asia, donde sus mafias están controladas.
Sin lugar a dudas ese sería el mejor panorama para México y los mexicanos. El mismo viejillo bolsas miadas lo dijo cuando andaba en campaña: “Yo voy a hacer que los narcos dejen las armas y se conviertan en empresarios”.
Y a fe mía que lo malinterpretaron, después de que su fórmula de “abrazos, no balazos” fallara estrepitosamente.
Sí. Se convirtieron en empresas, pero en empresas transnacionales del crimen.
Y viene el refrán estilo Pegaso que a la letra dice: “El individuo de raza negroide mantiene una actitud festiva y tú entregándole instrumentos de percusión”. (El negro es alegre y tú dándole maracas).

