Al Vuelo-Transas

Al Vuelo-Transas

Por Pegaso
¿Recuerdan que les hablé de lo difícil que es conseguir un auto regularizado o mexicano bueno, bonito y barato?
Resulta que hace unas dos semanas tuve que vender el mío por múltiples problemas que ya presentaba: Es americano, no entró al decreto por algún problema con la aduana, el motor ya estaba inservible, la transmisión comenzaba a fallar, batallaba para encender en las mañanas, se me apagaba en los semáforos cuando me detenía, el sillón del chofer estaba roto y las llantas estaban más cacheteadas que Norroña.
El cuate al que se lo vendí, un dueño de yonque, me regateó mucho. Yo pedía 15 mil pesos por él, considerando que podría servir para venderlo en partes, y aún así, podía ganarle más del doble.
Finalmente me ofreció 8,500 pesos y acepté, no sin antes derramar algunas lágrimas porque ese carrito desquitó lo que pagué por él, hace casi tres años.
Ahora veo que publicaron una foto y ni siquiera le quitaron las placas americanas. Lo están vendiendo en 38 mil pesos y lo anuncia con el motor, la transmisión y el clima al 100, es decir, que están trabajando perfectamente bien.
No sé si le puso otro motor bueno, porque el que traía ya andaba en las últimas, y si le arregló el resto de los detalles, como para poder ofrecerlo en las páginas de compra-venta, pero si no es así, tengan cuidado y no se dejen sorprender.
Si alguien se lo compra, le habrá ganado la nada despreciable cantidad de 29,500 pesos.
Por desgracia, esa es una práctica común. Supuestamente los yonqueros los compran para el desguace y ofrecen una mísera cantidad porque dicen que apenas le van a sacar algo cuando le metan el hacha.
Sin embargo, a los siguientes días aparecen publicados con precios como si fueran nuevos.
En esta ocasión es un Sonic del 2012, pero ya tenía mi familia una experiencia similar, con una vagonetita Focus del 2005.
Igual. La persona que la compró muy barata dijo que era para venderla como fierro viejo, pero resulta que de pronto vimos que la ofreció a la venta.
Quienes se dedican al negocio de la compra de vehículos usados, generalmente los reparan y obtienen una ganancia muy válida. Sin embargo, cuando solamente le avientan un aditivo al motor para que funcione más o menos bien durante unos cuantos meses, ahí está el detalle, como dijo Cantinflas.
Por ese motivo, ahora que estoy en el proceso de adquirir otro vehículo, he sido demasiado cauto. Vi uno americano que lo ofrecían relativamente barato, pero que al abrir el tapón del motor aventaba más aceite que un pozo petrolero.
Si usted está en la misma situación que yo, se ha dado cuenta que los vehículos mexicanos a la venta, regularizados por aduana o por decreto, son de modelos muy viejos y por lo general, con el motor ya muy trabajado.
Por otro lado, los americanos -con placas o sin placas- pueden ser más recientes y en mejores condiciones, pero a la fecha no hay decreto que los ampare.
Me comentan que entrando el año próximo podría entrar un nuevo programa de legalización, pero mientras tanto, quien maneje un auto de procedencia extranjera sin el pedimento de importación que justifique su permanencia en el país, corre el riesgo de un decomiso.
Ya no hablaré más del tema, sin embargo, les recomiendo que tengan mucho cuidado y eviten a las personas transas que abundan en este negocio.
Viene el refrán estilo Pegaso: “Conocidos los antecedentes no existe posibilidad de timo”. (Sobre aviso no hay engaño).

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