AL VUELO-Invasión

AL VUELO-Invasión

Por Pegaso

¿Es inminente una incursión gringa a suelo mexicano? Parece que sí.
Los mexicanos ya nos estamos armando. Algunos están sacando su resortera del clóset, otros están elaborando sofisticados tirabolas y los más jodidos han ido a la tienda a comprar ligas y conseguir cáscaras de naranja.
Pero creo que el primer frente de batalla lo deben presentar los heroicos soldados del Glorioso Ejército Mexicano, la Marina Armada y la Fuerza Aérea.
Enseguida deben ir alineaditos todos los ejércitos de los cárteles de la droga, que son miles, todos repartiditos a lo largo y ancho de la geografía nacional.
Teniendo millones de halcones, uno en cada Oxxo o Seven Eleven, será fácil para ellos conocer cada movimiento de los invasores.
Además, al tener armamento mucho más sofisticado que el de nuestras fuerzas de seguridad, sería lógico suponer que darán una buena batalla, antes de que los güeros pelos de elote sigan avanzando hacia el centro y sur del país, donde los grandes capos seguramente se esconderán para no ser llevados de a aguilita, como Nicolás Maduro, a una corte norteamericana.
Nota: Me recordó ligeramente a aquella película mexicana llamada “Salvando al Soldado Pérez” (Saving private Pérez, por su título en inglés. Director: Beto Gómez. Protagonistas: Miguel Rodarte, Jesús Ochoa, Joaquín Cosío, Jaime Camil, Isela Vega, Adal Ramones y Claudia Salinas), la cual estuvo inspirada en “Saving Private Ryan”, de Steven Spielberg.
En “Salvando al Soldado Pérez”, un capo de la mafia mexicana, Julián Pérez (posiblemente aludiendo a El Chapo Guzmán) se va a salvar a su hermano Juan, prisionero en territorio irakí, a petición de su santa madrecita que está a punto de colgar los tenis.
Allá, nuestro heroico y bizarro capo demuestra que los tiene bien puestos y listo para enfrentar a mercenarios, terroristas y soldados extranjeros.
Deben prepararse también los chairos, que son un ejército como de 30 millones de personas.
Beneficiarios de la pensión que les regala cada dos meses el Cabecita de Algodón, dudo que se nieguen a ir a la batalla. Morirían por él, ofrendarían su vida por sus ideales, como ya lo han dicho repetidamente en persona y en las redes sociales.
Y ya por último, los fifís, conservadores, neoliberales y aspiracionistas formarán el comité de bienvenida, como ocurrió en aquel aciago 28 de mayo de 1864, cuando Maximiliano y Carlota llegaron a Veracruz para gobernarnos, luego de la Intervención Francesa.
Naaaaa. Nada de eso va a pasar. Lo que sí puede suceder es alguna operación como la extracción de Maduro en Venezuela si es que el Gobierno de México no se pone las pilas y decide combatir de a deveras a ese cáncer social que es la violencia generada por los grupos de la delincuencia organizada.
Ya lo he dicho en repetidas ocasiones: El crimen nunca se va a acabar, pero puede controlarse. Lo hacen en Estados Unidos con sus mafias, lo hacen en Rusia, lo hacen en China con Las Tríadas, en Japón con Los Yakuza, en Italia con La Camorra y en la mayor parte del mundo, donde trabajan sin hacer tanto ruido. Cada quien en lo suyo, la gente consumiendo su churrito y ellos ganando billetes, como cualquier empresa.
En México era igual, hasta que Salinas De Gortari pateó el avispero y Felipillo Calderón les declaró la guerra.
En Gringolandia no pactan con delincuentes y terroristas, pero sí tienen negociadores extraoficiales que llevan y traen las órdenes presidenciales a los grandes capos. Y si algo sale mal, el Presidente puede argumentar que no sabía nada de esos acuerdos. Una afirmación creíble, porque no incurre en una mentira.
Por otro lado, la presión internacional contra los gringos se está haciendo mucho más pesada, con Rusia y China advirtiéndole que no se meta en asuntos que solo competen a los países soberanos.
Ya empiezan a ocurrir incidentes internacionales, detonantes de un conflicto a gran escala, como pasó en la Primera y Segunda Guerra Mundial, así que una eventual incursión a territorio mexicano sería pecata minuta para lo que nos espera si llega a declarase una Tercera Gran Guerra Mundial.
Ahora sí que, como dice el dicho estilo Pegaso: “¡Es necesario que la pequeña deidad nos tome en situación de contrición!” (¡Que Diosito nos agarre confesados!)

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