Por Jesús Rivera
Reynosa, Tamaulipas. “¿Por qué llegas antes que la policía al lugar de los hechos?”-fue el sustento de la acusación que la Fiscalía del Estado de Veracruz fincó en contra del periodista Rafael “Lafita” León, acusado de terrorismo por el Gobierno de Rocío Nahle.
En una reciente audiencia, sin embargo, un juez desechó tal imputación al no existir elementos suficientes para comprobar dicho delito.
Tras los acontecimientos, donde “Lafita” fue detenido por terrorismo y otros delitos, su hijo comentó a medios de comunicación nacionales: “A mi papá lo persiguen por su trabajo. Porque llega antes que la policía, que tarda horas en llegar al lugar. No sabíamos que ahora teníamos que rendirle cuentas a la autoridad sobre el trabajo periodístico ni revelar nuestras fuentes”.
De esta manera es como el oficio de periodista se confunde con complicidad criminal en el Estado de Veracruz.
Organizaciones que defienden la libertad de expresión y los derechos humanos han lanzado voces de alerta, porque este caso siente un precedente peligroso para quienes ejercen este oficio.
USO DE RADIOS CON FRECUENCIA POLICIACA
Era muy común hace varios años el uso de radios conectados a la frecuencia policiaca por parte de periodistas que cubrían la nota roja.
Incluso, reporteros conocen al dedillo las claves que se utilizan en las diferentes corporaciones de seguridad pública.
Hace algunos años quedó prohibido definitivamente el uso de esos aparatos en labores que no sean las de policía o miembros del Ejército.
Entre los delitos configurados por la utilización de dichos aparatos se encuentra el halconeo.
Muy diferente es contar con buenas fuentes dentro de las corporaciones que provean de datos frescos al reportero de nota roja..

