Por Pegaso
Hoy dedicaré esta columna a analizar uno de los personajes más complejos de la serie cómica de televisión “El Chavo del 8”: El Profesor Jirafales.
También conocido como “El Maistro Longaniza” o “El Kilómetro de Cañería”, Inocencio Jirafales -nombre completo-, es un maestrillo de escuela primaria. Estudió la carrera de Pedagogía. Es un hombre soltero. Visita la vecindad para cortejar a Doña Florinda, la mamá de Quico. Acostumbra llevarle unas ajadas flores artificiales. Viste un traje de dos piezas con un sombrero de fieltro negro y su inseparable puro.
Rubén Aguirre, nombre de la vida real, participó en 1970 en un programa llamado “Los Supergenios de la Mesa Cuadrada”, al lado de otros personajes que después serían icónicos en el universo de Chespirito, como el Doctor Chapatín.
Ahí se llamaba Rubén Aguirre Jirafales, y le apodaban “El Shory” (el chaparro, en español), aunque en realidad casi llegaba a los dos metros de alto.
A partir de 1973 se incorpora al elenco de El Chavo del Ocho como un maestro de escuela que da clases a los niños de la vecindad y sus alrededores: Quico, El Chavo, La Chilindrina, La Popis, Ñoño y Godínez.
La Wikipedia lo describe como “un hombre soltero, ordenado, educado, ingenuo, pero presumido”.
Yo diría más bien, vanidoso, y en ocasiones, hasta coscolino con otras mujeres.
Eso da pie a pensar que a Doña Florinda solo la quería para tener a alguien que lo admirara, que validara su enorme ego, casi de la misma estatura que él mismo.
En un episodio llamado “El Juicio”, El Chavo es juzgado por haber atropellado a un gato con la bicicleta de Ron Damón.
Se discute la culpabilidad o inocencia de El Chavo, siendo juez, por supuesto, El Profe Longaniza. Transcurre el juicio con esketches graciosísimos, pero con la mano firme del maistro, quien, a pesar de que dice que es imparcial, se nota que condenará a El Chavo para darle la razón a Quico y a Doña Florinda.
Al final, El Chavo relata los hechos y resulta que atropelló al gato porque se distrajo viendo una escena: Un señor que estaba observando embobado a una muchacha muy bonita en la calle.
-¿Quieren que diga quién era ese señor?-pregunta. E inmediatamente El Profesor Jirafales levanta la sesión y absuelve al Chavo.
Hay muchos ejemplos, a lo largo de la serie, donde sale a relucir la personalidad colérica y ruin del Profe Longaniza.
Su frase más conocida: “¡Ta, ta, taaa, taaaaa!”, no es otra cosa más que la manifestación de su intolerancia.
¿Qué hace “El Kilómetro de Cañería” en sus tiempos libres. La serie no lo dice, pero si anda sobre los huesitos de Doña Florinda, nada impide que vaya a otras vecindades en busca de mujeres viudas o solteras.
El “Profe Longaniza” no ama a nadie más, sino a sí mismo. Es narcisista por naturaleza. Como dije líneas ad supra, Doña Florinda le sirve de muleta para validar lo que para él es evidente: Que es perfecto, inteligente y sumamente atractivo.
De ahí que en ocasiones, cuando Doña Florinda le dice que las rosas que le lleva son hermosas, él contesta que le gustaría traerle otras flores más adecuadas a la personalidad de él: Maravillas.
No sé si mis dos o tres lectores coincidan conmigo, pero para mí que el “Profesor Jirafales” era un hijo de la tingada.
Viene el refrán estilo Pegasiux: “Mi naturaleza no es la de una pequeña pieza metálica de material áureo con el objetivo de descenderle de la mejor manera a la totalidad de las personas”. (No soy monedita de oro pa’ caerle bien a todos).

