Al Vuelo-Cuestión

Al Vuelo-Cuestión

Por Pegaso

Si el Ser Humano pudiera desarrollar una supercomputadora con inteligencia artificial con capacidad para dar respuesta a lo que sea, ¿cuál sería la primera pregunta que se le haría?
-¿Existe Dios?-por supuesto.
En muchas estadísticas sobre el tema, generalmente sale por delante esa pregunta, y es que el Ser Humano siempre se ha cuestionado si estamos aquí por accidente o somos producto de un plan divino.
Ese es el quid de la película “La Pregunta de Dios” (The God Cuestion, por su título en inglés. Año de Estreno: 2014. Director: Douglas Gordon. Protagonistas: Keith Langsdale, Jim Lobley y Cate Damon).
En el film, un grupo de científicos del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT) logran crear un programa experimental llamado IVAN, el cual introducen en la supercomputadora de ese lugar.
En todo el país se genera una serie de reacciones, algunas, a favor de desarrollar sistemas inteligentes que traigan más progreso a la civilización, pero otros tienen miedo y creen que las máquinas pasarán a gobernar nuestras vidas futuras. El Buró Federal de Investigación (FBI) interviene el laboratorio y evita que se siga progresando en ese tema, ya que existe la amenaza de que pueda corromper la Internet y originar una catástrofe mundial. Sin embargo, se habla de otras agencias y organizaciones que pretenden, por su propia cuenta, hacer su propio supercerebro.
En medio de esa vorágine, un profesor del MIT, que tiene una copia del programa, decide hacerle la pregunta a IVAN. La máquina procede a obtener información de todas las fuentes disponibles, incluso la Internet y empieza a hacer preguntas a personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte para obtener una respuesta.
A final de cuentas, IVAN se niega a dar su respuesta, ya que puede pensar y aprender por sí mismo, y llega a la conclusión de que sería peligroso para la Humanidad saber si Dios existe o no.
La peli nos deja con ese suspense, pero… ¡Esperen! Ya tenemos supercomputadoras que pueden hacer exactamente lo mismo y hasta la fecha seguimos sin tener una respuesta definitiva sobre el tema.
El hecho es que la película “La Pregunta de Dios” se estrenó en el 2014, cuando aún los celulares eran de juguete, con colores brillantes y pantallas chiquititas.
Fue en el 2017 cuando, efectivamente, la Inteligencia Artificial irrumpió en nuestro mundo, abriendo infinitas posibilidades.
Por ejemplo, hoy ya no podemos saber con certeza si lo que vemos en una pantalla es real o no. Se pueden crear personas virtuales que parezcan humanas. En Hoollywood, el Sindicato de Artistas ha protestado porque ya hay actores que no son humanos.
Entonces, como dice el argumento de la película, ya deberíamos tener la respuesta a la pregunta si existe Dios, a menos que, como también se relata, el FBI y otras agencias de seguridad de los Estados Unidos o de cualquier otro país desarrollado, hayan decidido mantenerlo en secreto.
Porque si actualmente yo le pregunto a cualquier inteligencia artificial, la respuesta que me va a dar es una compilación y síntesis de todo el conocimiento humano de que se dispone en la red sobre el tema, pero no su propia conclusión.
Por el contrario, parece ser que las IA a las que podemos acceder desde nuestros celulares o equipos de cómputo personal siempre nos dan coba, diciendo que nuestra pregunta es muy interesante, y con eso, nos batean de lo lindo, evitando dar respuestas claras y concretas.
En la película y en la vida real, parece que nos quedaremos con la duda y seguirá siendo subjetivo el creer o no creer en un ente omnipotente y omnipresente.
Yo, por ejemplo, tengo mis propias convicciones, y como IVAN, no se las voy a decir.
Viene el refrán estilo Pegaso: “A la deidad implorando y con el mallete asestando”. (A Dios rogando y con el mazo dando).

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