AL VUELO-Mundial

AL VUELO-Mundial

Por Pegaso

El Mundial de Futbol. La mayor cortina de humo que pueda existir.
Olvídense de la Miss Universo, de los finales de alguna churronovela o de alguna celebración religiosa: Lo mejor y más efectivo para mantener nublada la mente de los mexicanos, es el Mundial de Futbol, y más, si se juega en nuestro territorio.
Bueno, aunque a decir verdad, no solo se jugará en nuestro país, sino también en locaciones de Estados Unidos y Canadá.
Será la vigésimo tercera edición de la Copa del Mundo de Futbol organizada por la FIFA. Las sedes de Canadá serán Vancouver y Toronto, las de Estados Unidos serán Seattle, Boston, Nueva York, Filadelfia, San Francisco, Kansas City, Atlanta, Miami, Dallas, Houston y Los Ángeles, en tanto que las de México serán Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
La fecha de inicio de esta justa deportiva será el 11 de junio y terminará el 19 de julio de 2026.
Para empezar, a México le pusieron puros pichones: Sudáfrica y Corea del Sur.
No soy especialista en la materia, como El Perro Bermúdez o Christian Martinoli, pero quiero hacer una o dos anotaciones con respecto a la participación de nuestra muy amada y heroica selección mexicana.
Para empezar, siempre nos han defraudado.
Solo una selección mexicana ha llegado a cuartos de final: La de 1970.
A octavos de final ha llegado 9 veces, de 17 ocasiones en que ha participado en mundiales.
A mi parecer, hay dos factores que impiden que los mexicanos puedan sobresalir en este deporte y obtener la máxima presea, que es, precisamente, La Copa del Mundo de Futbol.
El primero es un tema de biomecánica: Los jugadores mexicanos son chaparrones y piernas cortas. Cuando juegan contra los europeos, les llegan a la mitad. Ahora sí que les hablan al chile.
La estatura, la fortaleza de las extremidades y la capacidad pulmonar juegan mucho al momento de competir en un deporte de alto rendimiento, como el futbol profesional.
El segundo factor es el psicológico. Cuando un mexicano se enfrenta a un jugador extranjero, se le hace enorme, como un David contra Goliat. Cuando un mexicano va a tirar un penalty, la portería se le hace chiquitita y el portero parece pulpo. Pero cuando a un portero mexicano le van a tirar un penalty, la portería se le hace enorme y el tirador parece tener unas piernas de fisicoculturista.
Aunque hay que reconocerlo, no todos los jugadores chaparros son malos. Ahí están Maradona y Messi, o Roberto Carlos, que chutaba balas en lugar de balones.
Pero son contadas las excepciones, y por tradición, México no ha tenido jugadores que se destaquen a nivel internacional, salvo Hugo Sánchez, que se trajo cinco Pichichis de España.
La razón: Cada uno se cree una diva, aunque no tienen las cualidades atléticas ni técnicas necesarias para sobresalir.
Yo le recomendaría a la Federación Mexicana de Futbol que tome en cuenta estas palabras, y a cada uno de los clubes que participan en campeonatos nacionales, que le inviertan un poquito más en la búsqueda de verdaderos talentos llaneros. Siempre, en toda actividad humana, la especialización hace la diferencia. Busquen a un especialista en tirar penalties y desarrollen su capacidad al máximo utilizando tecnología de punta. Busquen a un driblador nato, a un portero con reflejos extraordinarios y a un delantero con espíritu de “cazagoles”.
Tal vez así pueda llegar nuestra selección a disputar una final.
Viene el refrán estilo Pegaso: “Es válido caer en fase REM del sueño”. (Se vale soñar).

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