Al Vuelo-Insultos

Al Vuelo-Insultos

Por Pegaso

(Aviso de spolier: La presente columna incluye majaderías, interjecciones, groserías, insultos, improperios y denuestos. Quien se sienta ofendido por ese tipo de interjecciones, sáltese hasta donde dice: “¿Y con esa boca comes?”)
El idioma español, pero más el que se habla en México, y aún más el que se estila en la capirucha, es de los más floridos y expresivos del mundo.
Basta con que alguien nos haga una trastada para que le contestemos con un recordatorio maternal que nos haga sentir mucho mejor. Como si acabáramos de liberar un demonio que nos carcomía por dentro.
No creo que un buen insulto en inglés, francés, italiano, portugués o alemán suene igual. Como que aquí le echamos su feeling.
Por ejemplo, los albures. Esa batalla verbal cuyo objetivo es el de fornicar al otro sin que nos forniquen a nosotros. O para que lo entiendan bien algunos lentos de sesera: Se trata de chingar al otro para que no nos chinguen a nosotros.
Y así, transcurre esa esgrima escatológica que requiere de gran habilidad mental. No por nada doña Lourdes Ruiz Baltazar, ya fallecida, será recordada hoy y para siempre como “La Reina del Albur”.
Cuando alguien le decía que el albur es precisamente penetrar al otro simbólicamente, solía decir: “Pues yo no tengo pene, pero tengo dedos”.
Y bueno. Las majaderías, insultos o malas palabras son una efectiva catarsis cuando algo nos afecta física o moralmente. Si nos damos un chingazo en la mano con un martillo, inmediatamente emitimos una picante interjección.
Pero vean. Cuando yo les digo que no suena igual una grosería en otro idioma con respecto al inglés, puedo poner como ejemplo las más comunes en cada caso:
-En inglés: Shit, Fuck off, Screw you, asshole, bitch, hooker, mother fucker y jerk (si alguien quiere saber el significado de tales expresiones, favor de consultarlo en un diccionario inglés-español).
-En fancés: Bebile, con, enculé, putain, va te faire foutre!, salaut, ta gueule! Y Nique ta mere!
-En italiano: Coglione, stronzo, vaffanculo, porca misseria!, puttana y terrone di merda.
-En portugués: Caralho, foda, merda, vai se foder, vai tomar no cú, sacp de vacilo y pau no cu do caralho.
-En español de España: Gilipollas, joder! y cabronazo.
-En alemán: Arschloch, Vögeln, schwein y scheisskerl.
-En ruso: Durák, glúpiy, neznáyka, bálda, svóloch, kózyol y suká.
¿Ya ven? No suenan igual de sabrosos que en el español.
Un insulto debe tener un fuerte contenido emocional, y para eso, los mexicanos somos campeonísimos.
Va un gringo por una calle donde están trabajando unos albañiles. Uno de ellos voltea hacia donde viene el anglosajón y le dice: “¡Ey, pinche gringo! ¡Me das las nalgas!”
El güero no contesta, pero adivina que se trata de una majadería. Sin embargo, continúa caminando hacia su trabajo.
Al día siguiente pasa lo mismo. El albañil nuevamente le dice: “¡Ey, pinche gringo! ¡Me das las nalgas!”
Pasan los días y el gringo cada vez más sacado de onda, hasta que le comenta a uno de sus compañeros de trabajo: “Mí estar molestou porque todous los días que pasar por una calle un mexicanou decirme: “¡Ey, pinche gringou! ¡Tú darme las nalgas!”
El amigo se avienta una sonora carcajada y dice: “¡Ah, qué mi John! Siempre tan inocente. Mira, a la próxima vez que pases por ahí y te diga lo mismo, tú le vas a responder: “¡Me das miedo!”, y de esa forma le regresas el insulto.
Así lo hace. Al día siguiente vuelve a pasar, y nuevamente el majadero individuo le dice: “¡Ey, pinche gringo! ¿Me das las nalgas!”
Y el pelos de elote le contesta: “¡Oh, mexicanou! ¡Tú proporcionarme temor!” Y sigue caminando con gesto de gran satisfacción.
Por eso, viene aquí el refrán estilo Pegaso: “Así que con dicha cavidad bucal ingieres tus alimentos?” (¿Y con esa boca comes?)

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